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jueves, octubre 15, 2009

Las Burbujas de Miguel Ramírez

Miguel Ramírez
Estudiante de Medios Audiovisuales (ULA)

El fuego es hermoso como una flor,
pero no es una flor;
corre por entre la hierba
y la devora como una bestia,
pero no es una bestia;
es feroz y cruel y, sin embargo,
si se le hace una cama entre piedras
y se le entregan ramas de árbol
para que pueda comer,
es un hermano bueno que acaricia
el aire y los hombres y las cosas
con grandes y brillantes lenguas calientes.
Si consigues traerlo,
tu pueblo podrá tener el calor guardado
como si guardara un pedazo de Sol
- Leyenda Piel Roja -

*

Al poco rato se vieron las entrañas de la tierra por la rasgadura de un relámpago, y empezó a brotar con fuerza una lengua pesada y caliente que crecía y crecía, ensanchándose como un árbol hacia abajo por entre las hendiduras de aquella montaña, como río de lumbre por las escaleras del tiempo que se multiplica y corre, la savia, que del centro emerge furiosa se encausó a llenarlo todo, hasta la estirada planicie que alcanzando el horizonte muere fue a parar, desvaneciéndose en la mirada; miles de sombras que la nieve petrificó al instante se disolvieron con el viento, enormes y movedizas arenas barricaron al mar por kilómetros y kilómetros de distancia, por eones el hombre permaneció girando en torno a aquel averno, solo, resistiéndose a un ruido muy parecido al silencio que se extendía hasta el segundo amanecer, siempre.


  •  

 Por qué?
¿Por qué tanto?
¿Por qué tanto y no mejor?
Una burbuja inmersa en el desierto

Un chispazo en medio de dos lunas
Un sólido queriéndose volver más sólido
Una llovizna de hilos -obviamente de vino-

  •  
Ahora bien
Ésta noche
Cuando he dicho
Y me he escuchado decir
Vengo y me doy cuenta de repente
Que he sido un escritor
Un escindido
Un recién recibido
Una cáscara que se repartió
Un sueño para cíclopes
Una sonrisa adolorida
Un laberinto para hadas.
Ésta noche

Cuando ya el reloj biológico de mis genes
Me ha alarmado
-justo a la hora exacta-
Vengo y me doy cuenta

Que no solo
Mis corazones aledaños
También sufre
Sino que todas mis vísceras
Aún no conocidas
Reclaman la presencia de un abrazo





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