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viernes, mayo 07, 2010

La Reina del Palenque

Una presentación de José Alexander Bustamante


La rescritura es uno de los modelos ficcionales que se ha convertido en recurrencia y referencia por todo tipo de escritores. Lejos de pensar en una falta de autenticidad, la crítica literaria le ha otorgado a la reescritura un lugar que la consolida como un modelo literario basado en la perspectiva de los fenómenos textuales ya existentes. La Reina del palenque (2010) de  Rosa Angela El Zelah es un claro ejercicio y ejemplo de esta idea. Ella, brillante estudiante de la Escuela de Letras de la Universidad de los Andes. El cuento, un acierto de la perspectiva que se puede elaborar del mundo prehispánico americano.
La Reina del Palenque
Por Rosa Angela El Zelah
 El día que la Reina murió, relata Itzanami, descubrimos que el Rey Pacal era el elegido para revelar la sentencia que escribió el Dios el primer día de la creación. Nuestra Reina, ¡cómo olvidarla!, ya sentía la muerte cerca que se exteriorizaba como el contacto de telarañas en la piel de ambos brazos. Vivió hasta los 45 años.  Su muerte fue un duro golpe para el Rey, quien ordenó enterrar a la mujer que amaba en un sarcófago y amortajarla con cinabrio. A partir de ese momento, se le fueron manifestando los designios del Dios Creador; en su profunda soledad soñaba con hombres que bajarían del cielo en complicadas naves y nos enseñarían a sobrevivir la invasión de los falsos dioses que vendrían del mar a imponer sus leyes y sus creencias; sólo sería posible diferenciarlos de los verdaderos dioses, porque los hombres del mar tendrían las mismas necesidades fisiológicas que nosotros, los mayas habitantes de aquella tierra. Luego de que el Rey manifestara sus visiones, nos preparamos para recibir a los hombres del cielo, pero su llegada nunca sucedió. Sin embargo, sabíamos que nos esperaban la destrucción y el sufrimiento y rápidamente abandonamos Otolum. Cuando el Rey Pacal arribó a la edad de 80 años se produjo su deceso. Físicamente no aparentaba sus años de vida, al contrario, parecía poseer la mitad del tiempo vivido. Sus hijos y los habitantes que quedamos le rendimos el honor que el Rey mereció. En su lápida dibujamos lo que el Rey Pacal soñó: su descenso al Xibalbá convertido en el héroe Ixbalanqué para vencer a los espíritus de la muerte que le arrebataron a su esposa. No sabemos si el Rey Pacal logró su cometido y descendió al Xibalbá o si ascendió al cielo montado en una nave como la de los hombres de sus visiones; lo cierto es que los reyes del Palenque quedarán en la inmortalidad, porque ese es su destino y ningún hombre puede escapar a lo que está escrito. Nosotros huimos de Otolum pero no escapamos al sufrimiento, al destrozo de nuestros dioses, ni recuperamos la libertad.
Imagen: Cabeza Maya. Disponible: noticiaspalenque.com

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