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miércoles, agosto 31, 2011

El bigote rosa

_____________ Por Javier Guédez

"El bigote rosa" Víctor Alberti

Crónicas de la mutación feliz
(Cuento seleccionado para el Audiolibro Pazíficos y la Mutante y
Para la serie: cuentos infantiles para adultos)

El señor Hortensio de la calle 8 del barrio Chino en París es soltero desde hace mucho tiempo, nunca se ha casado ni ha conseguido una novia, pero tiene un bigote fantástico, nada comparable con la vida real. Es un bigote de concurso, digamos que de festival, realmente un bigote olímpico, capaz de romper cualquier record mundial. Ganador de las dos últimas copas marcianas de fisicoculturismo bigotudo. Un bigote poderoso que sabe lo que es la amistad incondicional, los maratones de hormigas y pedir buenos deseos en las tortas de cumpleaños.
El señor Hortensio nació con el bigote encima de su boca como si fuera un premio o un amuleto que lo protege de todo mal y de cualquier hechizo o mala suerte. Todos los días le crece el bigote inevitablemente como una planta.
El señor Hortensio es abogado de gatos callejeros y también de gatas ladronas. Para no llegar tarde a la oficina se peina los bigotes en forma de alas de pájaro gigante y se lanza a volar por encima del tráfico loco de las calles, para ahorrar algunos minutos y poder llegar a tiempo al trabajo.
Sabe planear muy bien porque siempre va apurado a todas partes, cuando el viaje es largo hacen parada en los postes de luz de los parques, en los tendidos eléctricos, en los semáforos, en alguna montaña extraviada y si es de noche en algún rascacielos de grandes antenas. El Sr. Hortensio nunca tuvo un reloj.
Además el bigote inseparable del señor Hortensio es tan fuerte que funciona como una grúa para los carros desafortunados y accidentados de la ciudad. Andan los días feriados buscando por las autopistas los carros averiados para entonces llevarlos arrastrados a fuerza bigotera de vuelta a casa.
El bigote honorable es capaz de prepararse hasta su propio desayuno, también lo han visto escribiendo novelas policíacas mientras el señor Hortensio hace la cola en el banco (el señor Hortensio no sabe nada de novelas).
Un extraño día el señor Hortensio se enamoró de una señora muy, pero muy hermosa, se casaron y fueron felices, muy pero muy felices. Vivieron en Tokio y en Barinas, en Siberia y en Bucaramanga después se mudaron al Congo y a Guanajuato, luego a Polonia, también se residenciaron en Churuguara y en Berlín, Malasia y Cochabamba, viajaron en el tiempo y vivieron en Constantinopla y finalmente decidieron radicarse en Barlovento. Tu sabes, por lo de las playas, las fiestas y los tambores.
En todas partes fueron felices.
Pasado el tiempo, tuvieron una emergencia familiar: el bigote honorable comenzaba a mostrar nostalgia por el tiempo perdido, sus músculos iban perdiendo poder y solo se le veía el esqueleto, ya nada lo entretenía y la amistad incondicional no era lo que más conocía en el mundo, las velas de las tortas de cumpleaños se apagaban sin ningún deseo y los maratones de hormigas ya nadie los miraba.
El bigote honorable iba llorando frente a las ventanas solas, bajo la lluvia en los cafés, en los ascensores, en las esquinas rotas. Estaba pálido, infeliz y envejeciendo, blanco como la nieve y triste como el número uno. Su amo y creador se había enamorado fielmente de una señora muy, pero muy hermosa, y era feliz con ella que era lo peor, dejándolo olvidado en el baúl de los recuerdos, sin importancia ni valor, un bigote más del montón. Los celos lo estaban matando.
El señor Hortensio y la señora muy pero muy hermosa preocupados por el bigote olímpico duraban horas pidiéndole al gordo mar, a las locas olas, al perro del vecino, a las vírgenes y a los santos, a los pajaritos silbadores, algún consejo para que el bigote honorable recuperara su ánimo y el amor de siempre.
De repente, otro extraño pero buen día, inexplicablemente, gracias al universo multicolor y al asteroide B-612 la señora muy, pero muy hermosa, amaneció aquella inolvidable mañana con un bigote femenino, de color rosa, romántico y muy elegante, encima de su boca pintada.
Y fue así como continuaron su kilométrica felicidad internacional. Entonces, los cuatro enamorados, sanos y frescos como una lechuga decidieron mudarse a un circo.

Javier Guédez (Baruta, 1980)
O lo que es igual al “Mandril” o “Chinco Puyero” según el caso, promotor de lectura en la población en estado de riesgo psicosocial y de vulnerabilidad. Autor de Retorno de Alas, de origen y vueltas de canela, libro por publicarse en la serie infantil de la Editorial El perro y la rana. Actualmente es guionista, actor y director de Pazíficos y la mutante, cuentos y cuentas para la paz (una propuesta innovadora de audiolibro interactivo para pequeños y grandes, basado en lecturas dramatizadas de cuentos, acompañados por el universo de los efectos especiales y la música original). Ganador del concurso de cuento de la Fundación Doctor Yaso, Payasos de Hospital (2010), con el cuento: Puyero. Ganador del concurso de cuento ecológico de las II jornadas Ambientales del estado Lara (2000), con el cuento: La última montaña del guerrero amarillo. Ganador del I concurso de cuento universitario de la Universidad Yacambú, estado Lara (2001), con el cuento: Invisible como la pared.
Así mismo, autor de algunas obras poéticas inéditas e ineditables de los años 90, tales como: Comestibles desechables, La dinastía del Antro y Guantes y Escapularios, de la mala leche y otros corazones, con las que ha participado en múltiples recitales urbanos.

4 comentarios:

  1. Segun la cabala lo mejor siempre es agradecer, gracias mandril, gracias javier, gracias serpiente, la felicidad no es una estación es un modo de viajar...

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  2. Un bigote fuerte y valiente se mantiene siempre firme y hermoso al lado de una bigota rosadita suave y hermosa, viva el amor!!! viva la locura disparatada mágica y sublime de este autor El Mandril, que de seguro habla con los extraterrestres y otros seres galácticos para venir a regalarnos entusiasmo, reflexiones y un sin fin de mensajes con colores de purita gracia divina. Un beso para el sr. hortencio y su sra.

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  3. Excelente relato amigo, yo también soy venezolana, me llamo Vanessa, me encantó tu texto, les recomiendo también este blog de otro compatriota venezolano, aquí les dejo la URL para que lo visiten: www.cascandonueces.wordpress.com, está bien cool este blog, un abrazo!

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